Tras dos semanas usando el Nothing Phone (4a) Pro como mi dispositivo personal, lo que más cautivado ha sido su diseño. La verdad es que su anuncio me descuadró por completo al romper con la línea que nos tenía acostumbrada Nothing, pero me ha acabado convenciendo por todas las mejoras implícitas que conlleva este nuevo rumbo. Hay muchos detalles de que hablar, no se trata de un lanzamiento más cualquiera.
Probablemente, estamos delante del movimiento más estratégico de la marca hasta la fecha en sus dispositivos móviles. Un producto que, según mis teorías, puede sentar las bases de los próximos teléfonos de Nothing. Situado un escalón por encima del Phone (4a) y mirando de tú a tú al Phone (3) en ciertos aspectos, este modelo Pro llega para demostrar que Nothing puede ser una marca de masas sin perder su alma.
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Diseño: el Nothing menos Nothing hasta la fecha
Este es, sin duda, el dispositivo más sobrio y comedido construido por Nothing. Al sostenerlo, sorprende su cuerpo unibody de aluminio, disponible en plata, negro y rosa que le sientan realmente bien. Os prometo que los renders no le hacen justicia. Nothing esta vez abandona las transparencias totales para abrazar una madurez estética que, bajo mi punto de vista, busca atraer a un público más amplio. No obstante, la esencia sigue viva en su módulo de cámaras, donde el cristal nos deja ver una Glyph Matrix de gran tamaño, aunque con una resolución de 137 LEDs, inferior a la del buque insignia. Guarda un gran parecido con la estructura de los Headphone (1), creando una cohesión visual perfecta.

Tengo una teoría: este diseño metálico marcará el futuro de la compañía si tiene una buena acogida por parte del público. Al renunciar a esos milímetros extra que ocupa la capa de cristal trasera, Nothing ha podido invertir ese espacio extra integrando componentes extras y, si esto no era aún suficiente, reducir el peso y el grosor de forma considerable si lo comparamos con el Phone (3). Gracias a ello, han incluido un sistema de refrigeración por vapor en un cuerpo de 210 gramos que se siente muy premium. Y mi pregunta es… ¿hubiesen sido viables estas mejoras manteniendo el aspecto transparente que nos tenían acostumbrados? Lo dudo mucho.
Disposición de los botones
En cuanto a la ergonomía, la Essential Key se ubica sola en el lateral izquierdo, mientras que a la derecha encontramos los botones de volumen y encendido, localizados unos milímetros más abajo que en el Phone (4a). Esta posición menos elevada de los botones me resulta mucho más fácil de alcanzar al sujetar el móvil con la mano. Además, al pulsarlos se sienten firmes y de calidad, sin rastro del “baile” que sufría su hermano menor.
Pantalla brillante con biseles minúsculos
En el frontal, nos encontramos con un panel AMOLED flexible de 6,83 pulgadas que es, sencillamente, una delicia visual. Está protegido por Corning Gorilla Glass 7i y ofrece una densidad de píxeles de 450 PPI, lo que garantiza una nitidez absoluta en cualquier contenido.
Lo que realmente marca la diferencia en exteriores son sus 5.000 nits de pico de brillo. Esos 500 nits extra respecto al modelo estándar se notan cuando intentas responder un mensaje bajo el sol directo del mediodía. El sensor de brillo automático y el lector de huellas bajo el panel funcionan con una velocidad y precisión casi impecables, en muy pocas ocasiones he tenido que reajustar manualmente el brillo de la pantalla.
Rendimiento
A nivel de potencia, el salto al Qualcomm Snapdragon 7 Gen 4 junto a la gran optimización que nos tiene acostumbrado Nothing, hace que la experiencia sea casi indistinguible respecto al Phone (3). En la versión de 12GB de RAM LPDDR5x, el sistema rinde sin despeinarse. En el Phone (4a) Pro no he experimentado los ligeros tirones que sí vi en el modelo (4a) cuando exprimía las funciones del dispositivo. En gestiones pesadas, como edición de vídeo o multitarea extrema, este modelo Pro saca pecho y mantiene una temperatura más estable gracias a su nueva refrigeración interna.
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Autonomía
La batería de 5.080 mAh no destaca por una capacidad enorme, pero si que ha sido más que suficiente para aguantar toda una dura e intensa jornada. Durante mi visita a Madrid para el evento de la comunidad, estuve horas con el GPS en primer y segundo plano, usé cada dos por tres la cámara, estuve chateando y escuchando música con los Nothing Ear (3), navegando por varias redes sociales y mantuve algunas llamadas.

Llegué al hotel por la noche con un 7% de batería tras 5 horas y 20 minutos de uso intensivo. En días más cotidianos, es fácil alcanzar las 7-8 horas de pantalla viendo vídeos o navegando. Contamos con carga de 50W y un detalle muy útil: carga por cable inversa de 7.5W para salvarle la vida a unos auriculares en un apuro.
Nothing OS 4.1 sigue siendo el rey
El software sigue siendo el gran valor diferencial. Nothing OS 4.1 introduce animaciones que aportan un plus de fluidez al abrir y cerrar aplicaciones. Por fin disponemos de algunas pequeñas opciones para personalizar con más detalle la pantalla de bloqueo, incluyendo la opción de profundidad en el reloj.
Me ha gustado especialmente el widget Breathing Break, que utiliza patrones hápticos para relajarte. Por otro lado, Essential Space sigue evolucionando con el buscador de recuerdos y la pantalla “Para ti”, que organiza tus próximos eventos de forma muy orgánica. Si quieres saber más sobre sus últimas novedades, clica aquí.
Glyph Matrix: más grande y luminosa, pero con menos resolución
La interfaz luminosa trasera es más grande y brillante que nunca, noto que tiene una tonalidad blanca más pura que la del Phone (3). Eso si, dispone de menos resolución todo y su mayor tamaño. Sin embargo, hay una gran contrapartida: no tenemos botón físico trasero para gestionar su uso, lo que nos limita a configurar el “Glyph Toy” desde el software. Solo podremos configurar su aparición de forma automática en el modo AOD. Eso si, seguirá activándose de forma inteligente al cargar la batería, en los temporizadores, al recibir una llamada, una notificación, al acercarse la hora de un evento en Google Calendar, etc.
El menú de Notificaciones Esenciales ahora es mucho más claro. Disponemos de frases descriptivas que te aclaran las reglas establecidas con frases como: “Cuando Mama me envíe un mensaje desde Whatsapp mencionando cualquier cosa, entonces Glyph se iluminará“. Su potencia de brillo permite me ayuda a percatarme de cualquier aviso incluso si el móvil no está en tu campo de visión directo.
Por desgracia, yo que soy un usuario empedernido de su modo “Flip to Glyph“, todavía he detectado algunos fallos concretos en las reglas que, tras reportarlos, Nothing ya está manos a la obra para solucionarlo. Siendo honesto, me gustaría disponer de muchísimas más opciones, estoy seguro que la Glyph Matrix podría sacar más músculo. Espero que Nothing tome nota y se ponga las pilas en este apartado.


Audio y vibración
El sistema de altavoces estéreo duales ofrece un volumen notable y es totalmente funcional, pero el cambio al aluminio ha hecho que el sonido sea algo más enlatado y que los graves sufran aún más de lo habitual. Además, hay un fenómeno curioso: al reproducir audio a volumen alto, si deslizas el dedo por la pantalla, notas una vibración residual transmitida por el cuerpo metálico que puede resultar extraña al principio, pero en cuestión de unas horas ya ni te percatas. En cuanto al feedback háptico, es correcto y cumple su función al teclear. El motor se siente un poco más “ruidoso” y menos refinado que en los modelos de gama alta, aún así me resulta agradable.
Un módulo de lentes muy práctico
La disposición de las lentes en un módulo rectangular es un acierto rotundo por un motivo práctico: el móvil no cojea al dejarlo sobre la mesa. A nivel técnico, el sensor principal es un Sony LYT-700C de 50 MP con OIS que trabaja de maravilla.
De hecho, tras compararlo con el Phone (3), me atrevería a decir que el (4a) Pro enfoca y procesa los colores de forma más natural. La respuesta del obturador es ágil, aunque hay que tener cuidado con sujetos en movimiento; mi perrita Lluna salió movida en un par de ocasiones si la luz no era perfecta.
El teleobjetivo de 3,5x ha sido mi compañero favorito en mi viaje a Madrid. Los resultados hasta el 7x (zoom en sensor) son fantásticos. El marketing nos habla de un zoom 140x por IA, pero honestamente, a partir de ciertos aumentos la imagen se llena de artefactos y marcas erráticas. Te puede salvar en algún momento, pero considero que es mejor utilizarlo hasta 20x, o como mucho 30x, donde el resultado no queda tan procesado y sigue siendo una barbaridad. Es espectacular ver lo que hace la IA, pero no es una fotografía real que quieras conservar.
El modo retrato está muy bien resuelto, aunque el postprocesado tiende a iluminar las sombras en exceso en escenas oscuras, algo que he tenido que corregir manualmente en la app Nothing Gallery. Por último, el gran angular de 8 MP cumple el expediente con buena luz, pero sufre demasiado cuando cae el sol.
¿Tenemos ante nuestros la nueva hoja de ruta de Nothing?
El Nothing Phone (4a) Pro es la respuesta a quienes pedían un dispositivo más sofisticado y robusto. Sacrifica parte de la extravagancia visual de las transparencias por un chasis de aluminio soberbio, una refrigeración que aguanta sesiones intensas y un módulo de cámaras que sorprende por su versatilidad. A pesar de los matices en el audio o la ausencia del botón Glyph trasero, es un teléfono que se siente increíblemente sólido.
Es la confirmación de que Nothing ha dejado de lado los experimentos para convertirse en un competidor serio capaz llamar a la puerta tanto a sus usuarios más fieles como a los que, hasta ahora, no era de su agrado los diseños extravagantes de productos anteriores. El Phone (4a) Pro, con esta nueva apariencia, abre la veda al resto del mercado.
Análisis Nothing Phone (4a) Pro
- Diseño y construcción
- Pantalla
- Sonido
- Rendimiento y SO
- Batería
- Glyph Matrix
- Cámaras






















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