No te voy a engañar: cuando recibí los CMF Speaker S, no esperaba que fueran unos altavoces que acabaría utilizando tanto. Por su tamaño, pensaba que serían una opción cómoda para llevar de un sitio a otro, pero poco más. Después de probarlos, tengo bastante claro que los había subestimado. Por solo 59 euros, ofrecen una calidad de sonido que me ha sorprendido, especialmente teniendo en cuenta lo pequeños que son.
Pero hay algo que me ha gustado todavía más: el modo estéreo. Utilizar dos unidades cambia muchísimo la experiencia y hace que estos pequeños altavoces cobren aún más sentido. En este análisis te explicaré todo lo que ofrecen, porque tienen bastantes más cosas interesantes de lo que podrías imaginar a primera vista.
Un diseño diferente que le sienta genial
Creo que apostar por una forma similar a la de un brik de leche ha sido una gran decisión por parte de CMF. Estamos acostumbrados a ver altavoces portátiles cilíndricos o con diseños bastante convencionales, así que encontrarnos con algo así resulta refrescante. Son divertidos, tienen mucha personalidad y, al mismo tiempo, mantienen ese minimalismo tan característico de Nothing. Además, el color que elijas cambia bastante su carácter: puedes optar por una estética más sobria con el gris oscuro o darle un toque mucho más desenfadado con el naranja o el turquesa, sin olvidarnos del blanco.
Lo mejor es que los detalles también varían según el acabado. La rueda de volumen varía según el color elegido con diferentes colores y formas: un círculo, una barra o una equis. Y si te compras dos unidades, puedes combinar los colores para conseguir un conjunto muy chulo. No cambia cómo suenan, evidentemente, pero me parece una forma original de darles personalidad.
Aunque las fotografías ya dan una idea de sus dimensiones, no te haces a la idea de lo pequeños que son hasta que tienes uno en la mano. Son más pequeños que un móvil y apenas pesan 334 gramos, con unas dimensiones de 130,5 × 85 × 44 mm. Puedes colocarlos prácticamente en cualquier sitio y llevártelos contigo sin que ocupen demasiado espacio. De hecho, sorprende pensar que algo tan compacto pueda ofrecer la potencia sonora de la que hablaré más adelante.
En cuanto a los materiales, tenemos un acabado de plástico que me ha dejado buenas sensaciones. Nothing parece estar aficionándose a esa textura gomosa y suave al tacto que también me recuerda a la del Nothing Phone (4b). No deja de ser plástico, pero resulta agradable al tocarlo y transmite una sensación de calidad superior a la que esperaba por su precio. La rueda de volumen, eso sí, es el punto que menos me convence: al girarla transmite una sensación algo más barata, aunque tanto ella como el resto de controles ofrecen un feedback aceptable al utilizarlos.
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Personalización y resistencia
Otro detalle que me parece muy original es la posibilidad de personalizar su aspecto. Mediante un deslizador situado en la parte trasera, puedes desbloquear y retirar tanto el panel frontal como la rueda de volumen. Esto permite intercambiar piezas y jugar con diferentes combinaciones de colores, pero también abre la puerta a la impresión 3D. Si eres alguien creativo, puedes diseñar tus propias piezas y darle al altavoz una apariencia completamente diferente. En este sentido, la imaginación es el límite y me parece una idea estupenda para un producto de este tipo.
La parte superior también tiene un detalle práctico: una abertura redonada que facilita el transporte. Puedes utilizarla para colgarla, por ejemplo, de una mochila y llevarlo cómodamente a cualquier lado. El botón de encendido está acompañado por un LED que permite consultar diferentes estados del dispositivo, como la batería y la carga, sin recargar visualmente el diseño.
En cuanto a la resistencia, cuentan con certificación IP68 frente al polvo y al agua, con una protección anunciada para inmersiones de hasta 1,5 metros durante 30 minutos en condiciones especificadas por el fabricante. Yo no me he atrevido a hacer la prueba personalmente, pero he visto varios vídeos en los que sumergen el altavoz y, después de sacarlo, sigue funcionando con normalidad.
Un sonido que sorprende por su tamaño
Llegamos a uno de los apartados que más me han gustado. Sinceramente, no esperaba que unos altavoces tan pequeños fueran capaces de ofrecer una experiencia sonora como la de los CMF Speaker S. Sobre el papel tenemos un controlador de rango completo de 45 mm, una potencia de salida de 10 W RMS y dos radiadores pasivos que ayudan a reforzar las frecuencias graves. Pero, más allá de las cifras, lo importante es cómo suenan cuando los utilizas.

En mis pruebas, manteniendo el volumen aproximadamente entre el 50 y el 70%, el sonido se percibe con bastante claridad y los graves tienen una presencia que me ha sorprendido para bien. No estamos ante un altavoz de grandes dimensiones ni pretende sustituir a un equipo de sonido doméstico, pero para escuchar música mientras haces cosas por casa, cocinar o montar una pequeña fiesta con amigos, cumple sobradamente. Para mí, conseguir ese resultado con un dispositivo tan pequeño es uno de sus grandes aciertos.
Eso sí, también hay límites. Cuando subes demasiado el volumen, especialmente al acercarte al 90-100%, los agudos pierden claridad y aparece cierta aspereza, como si el sonido empezara a romperse. Es algo que he notado al intentar exprimirlos al máximo y que conviene tener en cuenta, aunque no me parece un problema determinante para el uso que les doy. Precisamente en ese rango intermedio es donde más he disfrutado de ellos, con un sonido agradable, buenos graves y potencia suficiente para llenar de música una habitación.
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Y no se quedan únicamente en el uso doméstico. En exteriores también cumplen sobradamente. Justamente los utilicé hace poco en el patio de una casa rural con amigos y fue todo un éxito. Usar un altavoz ofrece una gran experiencia, pero hay algo que marca una diferencia enorme en esa experiencia: utilizar dos unidades.
Modo Estéreo: cuando tener dos altavoces lo cambia todo
Si hay algo que recomiendo especialmente de los CMF Speaker S es probar el Modo Estéreo. Como os decía, puedes utilizar una sola unidad y disfrutar de una experiencia satisfactoria, pero cuando emparejas dos desde la aplicación Nothing X, las sensaciones cambian muchísimo. Uno reproduce el canal izquierdo y el otro el derecho, creando una escena sonora más amplia y una separación que no tienes cuando escuchas música desde un único altavoz.
No sabes lo placentero que resulta colocar uno a cada lado de una habitación y escuchar cómo la música te llega desde distintos puntos. En mi caso, me encanta posicionarlos de esta forma en mi cocina, que es alargada. Coloco un altavoz en cada extremo y cocinar mientras escucho música o escucho podcasts, se convierte en una experiencia mucho más agradable. Incluso cuando hay algo de ruido alrededor, tener dos fuentes de sonido bien distribuidas hace que disfrute mucho más de la música.
Lo curioso es que no necesitas comprar un equipo especialmente grande ni gastar demasiado dinero para conseguir esa sensación. Por 59 euros cada uno, puedes tener dos unidades y disfrutar de una experiencia que, al menos en mi caso, utilizo bastante más de lo que imaginaba.
Evidentemente, comprar dos supone duplicar el gasto, pero creo que merece la pena tenerlo en cuenta si buscas algo más que un altavoz para escuchar música de vez en cuando. El Modo Estéreo es una de las funciones que más partido les he sacado y, para mí, una de las mejores razones para plantearse comprar una segunda unidad.
Nothing X: una app fantástica como siempre
Como es habitual en los productos de audio de Nothing, la aplicación Nothing X tiene bastante protagonismo. No se limita a mostrar el nivel de batería o gestionar la conexión Bluetooth, sino que permite ajustar el sonido y acceder a diferentes funciones para adaptar los altavoces a cada situación.
Para empezar, tenemos cuatro perfiles de ecualización: Balanceado, Más graves, Más agudos y Voz. También puedes crear tu propia ecualización personalizada si prefieres ajustar el sonido a tus gustos. De todos ellos, me gustaría destacar especialmente el perfil Voz, que da más protagonismo a las voces y me parece una opción genial para escuchar podcasts.
Otra función disponible es Ultra Bass, que puedes activar o desactivar para reforzar los graves y dar más pegada a aquellas canciones que lo necesitan. No cuenta con diferentes niveles de intensidad, pero resulta sencillo de utilizar y, teniendo en cuenta lo bien que responden estos pequeños altavoces en las frecuencias bajas, es una opción interesante para quienes disfrutan de un sonido con más cuerpo.
También tenemos un modo noche que me parece útil para determinadas situaciones. Reduce la intensidad de los graves y limita el volumen máximo respecto al modo estándar, de manera que el sonido resulta menos invasivo. Es una buena opción para escuchar música a horas en las que no quieres que el altavoz suene demasiado fuerte, aunque no significa que puedas ponerlo a cualquier volumen sin molestar a quienes tengas alrededor.
La aplicación incluye además un modo de baja latencia, ajustes de los controles y opciones para gestionar las conexiones. Aquí aparece el pequeño inconveniente que he encontrado: los CMF Speaker S permiten mantener una conexión Bluetooth dual, es decir, permanecer conectados a dos dispositivos de origen para alternar entre ellos sin tener que emparejarlos constantemente. Sin embargo, en mi experiencia, esta conexión dual no se puede utilizar cuando tienes activado el Modo Estéreo con dos altavoces. No impide disfrutar del producto, pero sí es una limitación que conviene conocer si quieres combinar ambas funciones.
Opciones de conectividad
Los CMF Speaker S disponen de Bluetooth 6.0, un alcance anunciado superior a los 100 metros en espacios abiertos y compatibilidad con Google Fast Pair y Microsoft Swift Pair para facilitar la conexión con dispositivos compatibles. También incluyen NFC, que permite emparejar el móvil rápidamente acercándolo al altavoz, sin tener que buscarlo manualmente en los ajustes.
Otra opción interesante es la reproducción de audio mediante USB-C. Puedes conectar el altavoz a un dispositivo compatible para reproducir audio digital sin pérdidas, con una latencia inferior a 60 ms según las especificaciones del fabricante. Esto permite plantearse su uso con un ordenador para escuchar música, ver películas o jugar, además de la conexión inalámbrica habitual.

Por último, tenemos el Modo Fiesta mediante Auracast. A diferencia del Modo Estéreo, que reparte los canales izquierdo y derecho entre dos unidades, esta función permite sincronizar varios altavoces compatibles para que reproduzcan la misma música al mismo tiempo. Es una opción pensada para ampliar la cobertura sonora en una reunión y conseguir que la música llegue a más puntos del espacio, sin que cada altavoz tenga que reproducir un canal diferente.
Batería y carga
El CMF Speaker S cuenta con una batería de 2.600 mAh y, según las cuentas de Nothing, hasta 18 horas de reproducción bajo unas condiciones concretas: audio AAC, ecualización Balanceada, Ultra Bass activado y volumen al 50 %. La autonomía real puede variar dependiendo del volumen y del uso que hagas de sus funciones. En cuanto a la carga, se necesitan unas dos horas y media para completar la batería, mientras que diez minutos de carga pueden proporcionar hasta una hora de reproducción en las condiciones anunciadas.
¿Merecen la pena los CMF Speaker S?
Es un producto muy completo y que no pensaba que fuera a utilizarlos tanto ni que me sorprendieran de esta manera por su tamaño. Los CMF Speaker S han acabado convirtiéndose en unos compañeros estupendos para escuchar música en casa y fuera de ella, especialmente cuando aprovecho el Modo Estéreo con dos unidades. Por 59 euros, me parecen una propuesta muy interesante si buscas un altavoz portátil con personalidad y un sonido que va más allá de lo que sus dimensiones hacen esperar.
Análisis CMF Speaker S
- Diseño y construcción
- Calidad de sonido
- Autonomía
- Controles y funciones
- Conectividad




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