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Análisis Nothing Headphone (1) Pro: una evolución mucho más profunda de lo que parece

nothing headphone (1) pro

Nothing vuelve a apostar fuerte por el mercado de los auriculares de diadema con los nuevos Nothing Headphone (1) Pro. A primera vista pueden parecer una revisión del modelo original, pero esconden bastantes cambios y mejoras en aspectos como el diseño, la comodidad, el sonido y las posibilidades de personalización. Después de utilizarlos durante un tiempo, creo que estamos ante uno de esos productos en los que la experiencia de uso pesa incluso más que la propia lista de especificaciones, porque hay avances que pueden parecer pequeños sobre el papel pero que terminan marcando diferencias cuando llevas varias horas con ellos puestos.

Además, tengo la sensación de que Nothing ha encontrado una forma muy interesante de reinventarse en diseño. Después del diseño del Nothing Phone (3), la marca parece haber tomado un camino algo diferente, con líneas más limpias y un aspecto más elegante, pero manteniendo completamente esa identidad transparente que ha convertido a sus productos en algo fácilmente reconocible. El resultado me parece especialmente acertado y creo que encajan perfectamente con la estética del Nothing Phone (4a) Pro, ya que ambos comparten una filosofía más contenida sin dejar de tener personalidad. Tras probarlos, tengo bastante claro que son los mejores auriculares de diadema que ha creado Nothing hasta ahora, aunque eso no significa que sean perfectos.

@nothingtec

Los nuevos Nothing Headphone (1) Pro están a otro nivel en todos los sentidos. Sonido, diseño, materiales, packaging… la atención al detalle es sencillamente brutal. 🎧✨ 🔊 Arquitectura de triple driver con tweeter de estado sólido xMEMS 🎛️ Flat EQ Switch físico creado junto a Metropolis Studios 💎 Titanio mecanizado, cristal Panda Glass y almohadillas un 50% más suaves. 📡 Broadcast Audio (Auracast) para emitir y recibir audio de forma independiente #NothingHeadphone1Pro #nothingtec #nothing

♬ Retro Sounds – DreamyBeats

Un diseño más minimalista sin perder la identidad de Nothing

Creo que una de las decisiones más acertadas de esta generación está precisamente en su diseño. Los Headphone (1) Pro mantienen la estética que ya conocíamos en los Headphone (a) y Headphone (1), pero todo se siente más refinado y maduro, con menos elementos que busquen llamar la atención y más protagonismo para los materiales, las formas y la distribución de los componentes. Tenemos un chasis y un marco de aluminio con un tacto suave, mientras que los brazos utilizan titanio mecanizado, un material que además es un 45% más ligero que el empleado en los Headphone (1), algo que ayuda a mejorar la sensación general cuando los tenemos en las manos y también cuando los llevamos puestos.

La novedad la encontramos en la ventana transparente, protegida por Panda Glass 9H, permitiendo ver parte de los componentes internos y, especialmente, la posición de los tres drivers. Lo que más me gusta es que la transparencia no parece un simple recurso decorativo añadido para hacerlos diferentes, sino una auténtica ventana hacia el interior del auricular, con una disposición de elementos muy cuidada y visualmente atractiva.

HEADPHONE (1) PRO

Materiales y sensación de producto premium

Este cambio también se aprecia cuando los coges por primera vez. Los Headphone (1) Pro se sienten sólidos y bien construidos, pero no transmiten esa sensación de producto pesado o excesivamente aparatoso que a veces encontramos en unos auriculares over-ear de gama alta. ¿Podrían ser aún menos pesados para mejorar la ergonomía? Evidentemente si. Aún así, el aluminio aporta una construcción firme y agradable al tacto, mientras que el titanio ayuda a reducir el peso en una zona que puede influir bastante en la comodidad, y todo el conjunto me parece una evolución lógica de los Headphone (1), con una sensación más premium y acorde con lo que espero de una versión Pro.

Los Headphone de Nothing más cómodos hasta la fecha

Los Headphone (1) ya me parecían unos auriculares cómodos, pero los Headphone (1) Pro han conseguido mejorar este apartado de una forma que sí noto cuando los utilizo durante bastante tiempo. Pesan 327 gramos, una cifra ligeramente inferior a la de los Headphone (1), y aunque no estamos hablando de una diferencia enorme, cualquier reducción se agradece cuando hablamos de unos auriculares que pueden permanecer varias horas sobre nuestra cabeza. Aun así, la verdadera mejora para mí está en las almohadillas, donde Nothing ha utilizado una espuma viscoelástica un 50% más suave y ha conseguido una sensación mucho más mullida y adaptativa.

La diadema también es un 10% más ancha y cuenta con un acolchado un 12% más grueso, mientras que las copas incorporan un mecanismo de pivote capaz de girar hasta 20 grados, permitiendo que todo el conjunto se adapte mejor a la cabeza. La combinación funciona realmente bien y hace que la presión se reparta de una forma más natural, algo que se agradece especialmente después de llevarlos puestos durante varias horas.

En mi caso esta mejora tiene todavía más importancia porque tengo las orejas grandes y, además, llevo gafas, así que podría decirse que tengo el doble premio cuando toca valorar la comodidad de unos over-ear. Con los Headphone (1) Pro no he tenido problemas en ese sentido, ya que las almohadillas consiguen abarcarme toda la oreja en el interior y se adaptan bastante bien incluso llevando gafas, sin generar una presión especialmente molesta en los laterales. No diría que el cambio frente a los Headphone (1) sea radical, porque aquellos tampoco eran incómodos, pero sí es suficientemente evidente como para que pueda decir que, en mi experiencia, estos son los auriculares de diadema más cómodos que ha fabricado Nothing.

No todo son ventajas: el verano y el deporte

El formato over-ear también tiene sus limitaciones y aquí hay una bastante clara: el calor. Cuando las temperaturas rondan los 30 grados, las almohadillas y mis propias orejas empiezan a sudar en pocos minutos, por lo que la comodidad que ofrecen durante muchas horas en un ambiente fresco se puede convertir en un inconveniente cuando hace mucho calor. No es algo exclusivo de los Headphone (1) Pro, evidentemente, pero sí es importante tenerlo en cuenta si nuestra intención es utilizarlos durante largas sesiones en verano.

Tampoco los considero la mejor opción para salir a correr. En mi caso, el rebote que se produce con cada zancada acaba generando una sensación bastante desagradable en los oídos, algo que tiene más que ver con las características del formato que con un defecto concreto de estos auriculares. Por eso, personalmente los veo mucho más orientados a utilizarlos en casa, en la oficina, durante los desplazamientos en transporte público o simplemente caminando por la ciudad. Para ejercicios de impacto o actividades donde vayamos a mover mucho la cabeza, seguiría escogiendo unos in-ear o los Nothing Ear (Open). Sí, soy muy insistente con este último modelo, pero es que estoy enamorado de ellos.

Eso no significa que no podamos hacer ejercicio con los Headphone (1) Pro, ya que su certificación IP52 les permite afrontar perfectamente el sudor y las salpicaduras. Simplemente creo que no es el escenario donde mejor se disfrutan y, teniendo otras alternativas más ligeras y estables, yo elegiría un formato diferente para esas situaciones.

Sonido: aquí estamos hablando de otra liga

Si hay un apartado en el que considero que Nothing ha dado un paso importante hacia delante, es en el sonido. Como os comentaba al inicio del análisis, los Headphone (1) Pro utilizan una arquitectura de triple driver, lo que significa que, en lugar de pedirle a una única unidad que se encargue de reproducir todo el espectro, el trabajo se reparte entre tres componentes diferentes: un driver dinámico de graves de 40 mm, un driver dinámico de precisión de 13 x 8 mm dedicado a los medios y un pequeño driver xMEMS de estado sólido destinado a los agudos. La idea es que cada uno pueda centrarse en una zona concreta y reproducirla con mayor precisión, algo que tiene bastante sentido cuando buscamos más separación y detalle.

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El driver de graves trabaja entre 20 Hz y 10 kHz y combina una cúpula de metal-cerámica electrochapada sobre PET con un borde de PEEK y PU. Nothing asegura un 15% más de empuje y un 26% más de sensibilidad frente al sistema de imán único de los Headphone (1), y la sensación que transmiten es precisamente la de unos graves con más presencia, más pegada y mayor capacidad para mantener la contundencia cuando elevamos el volumen. En la zona media encontramos un segundo driver con diafragma de PEN y un rango de 5 a 15 kHz, pensado para mantener mayor estabilidad en una parte especialmente importante para las voces y muchos instrumentos, mientras que el tercer elemento es el xMEMS de estado sólido, de apenas 3,2 x 6,0 x 1,15 mm, cuyo diafragma de silicona busca ofrecer una respuesta especialmente rápida en las frecuencias altas.

Lo realmente interesante, sin embargo, es cómo se traduce todo esto al escuchar música. Y aquí sí considero que estamos hablando de otra liga respecto a los Headphone (1), porque hay una mejora evidente en claridad, en diferenciación de tonalidades, en potencia y, sobre todo, en cantidad de matices. Los graves son muy marcados y tienen bastante protagonismo en la ecualización predeterminada, mientras que los medios mantienen presencia suficiente para que las voces no queden enterradas y los agudos aportan bastante detalle, dando como resultado un sonido muy colorido y con una personalidad bastante definida.

Un sonido con mucho más control

Para música comercial me parece una combinación especialmente acertada. Las voces se distinguen con facilidad, los instrumentos conservan una separación bastante buena y hay canciones que conozco desde hace años en las que he descubierto pequeños matices que antes pasaban más desapercibidos. Además, noto una mayor sensación de potencia respecto a los Headphone (1), algo que también me parece importante porque uno de los puntos que se criticó en aquella generación fue precisamente su capacidad para sonar con intensidad.

Ahora bien, este perfil también tiene una pequeña consecuencia que los usuarios más exigentes pueden notar. Al apostar por una firma sonora tan colorida, con graves marcados y una respuesta bastante viva en medios y agudos, hay canciones especialmente densas en las que algunas frecuencias pueden sentirse algo más solapadas entre sí de lo que sería ideal para una escucha completamente analítica. No significa que los instrumentos se mezclen de forma preocupante ni que la separación sea mala, pero sí que en determinados momentos encuentro menos espacio entre algunas zonas del espectro de lo que buscaría alguien que quiera una reproducción absolutamente neutra y quirúrgica.

Y aquí es donde, para mí, aparece una de las grandes gracias de los Headphone (1) Pro. No están pensados para limitarse a un único tipo de usuario o a una única manera de escuchar, porque podemos disfrutar de ese sonido potente y con carácter cuando queremos música, jugar con diferentes perfiles y aprovechar el audio espacial para películas, pero también podemos llevarlos hacia un terreno mucho más neutro y controlado cuando necesitamos trabajar con audio, editar vídeo o realizar una escucha crítica. Esa versatilidad es una parte fundamental de la experiencia y también una de las razones por las que creo que tiene sentido que Nothing haya añadido la etiqueta Pro.

Flat EQ: la gran novedad

El Flat EQ tiene buena parte de la culpa de que estos auriculares sean tan versátiles. Nothing ha colocado un interruptor físico en los propios Headphone (1) Pro que permite activar un perfil completamente neutro, eliminando la coloración y el procesamiento adicional que encontramos en la experiencia de escucha convencional. Al hacerlo, se desactivan temporalmente funciones como el audio espacial, el modo transparencia y los ecualizadores personalizados, dejando una reproducción mucho más directa y orientada a una escucha crítica.

Esto cambia bastante el enfoque del producto, porque los mismos auriculares que puedes utilizar para escuchar música con un sonido potente y divertido también pueden servir como una herramienta más seria cuando necesitas una referencia limpia. Para alguien que edite vídeo, trabaje con audio, revise una mezcla o simplemente quiera escuchar una grabación intentando alterar lo mínimo posible su carácter original, disponer de este modo resulta bastante interesante.

Personalmente sigo disfrutando más del sonido convencional porque es donde encuentro buena parte del carácter que me gusta de estos auriculares, pero prefiero tener ambas opciones antes que estar obligado a utilizar siempre la misma firma sonora. Además, que el Flat EQ sea un interruptor físico y no una opción escondida dentro de la aplicación me parece un detalle muy acertado, porque podemos cambiar de enfoque directamente desde el propio auricular y sin tener que sacar el móvil.

Nothing X permite personalizarlo prácticamente todo

La aplicación Nothing X amplía todavía más esta capacidad de adaptación. Como es habitual en los últimos dispositivos de audio, podemos utilizar perfiles sencillos, pero también entrar en Advanced EQ y modificar diferentes puntos de la curva de frecuencia entre 20 Hz y 20 kHz, algo que permite ajustar el sonido con bastante más precisión que un ecualizador convencional de bandas fijas. Si disfrutas experimentando con graves, medios y agudos, puedes pasar bastante tiempo buscando exactamente la configuración que quieres y, una vez encontrada, compartirla con otros usuarios o descargar perfiles creados por otras personas.

Nothing también incluye Personal Sound, una prueba de audición integrada en la propia aplicación que permite adaptar determinadas frecuencias a nuestra audición individual. No es una función que todo el mundo vaya a utilizar, pero complementa bien el resto de posibilidades y refuerza la idea de que los auriculares no tienen por qué sonar siempre de una única manera. Entre Advanced EQ, Personal Sound y Flat EQ, podemos movernos entre diferentes perfiles dependiendo de lo que estemos haciendo y de cómo queramos disfrutar del producto en cada momento.

@nothingtec

Estas son todas las opciones y novedades en la app Nothing X para los Nothing Headphone (1) Pro 🎧 #NothingHeadphone1Pro #nothingtec #nothing #nothingear

♬ Cold Room Rise – Tommy Burrito

Por fin el audio espacial me parece realmente utilizable

Otra de las funciones que más me han sorprendido durante las pruebas es el audio espacial, desarrollado junto a Metropolis Studios. Tenemos cinco modos diferentes: Standard, Studio B by Metropolis Studios, Live House, Club y Concert Hall, cada uno con una recreación distinta del espacio y de la reverberación. Mi favorito sigue siendo Standard porque me parece el más equilibrado y natural, pero la diferencia respecto a anteriores experiencias de audio espacial de Nothing es que aquí sí he encontrado alternativas que realmente me apetece utilizar en determinadas canciones.

Studio B, por ejemplo, me encanta por cómo coloca las voces y modifica la percepción de la escena sonora. Los medios y los agudos ganan protagonismo y aparece una ligera reverberación que crea la sensación de tener a los cantantes delante de ti, algo que en determinados temas consigue meterte mucho más dentro de la canción. Live House ofrece una experiencia más cruda y reverberada, Club busca un sonido más profundo y energético y Concert Hall apuesta por una escena más abierta y refinada, especialmente pensada para música orquestal y clásica.

No utilizaría todos estos perfiles para escuchar cualquier género, ni considero que sean siempre superiores al modo Standard, pero para mí eso no es lo importante. Lo importante es que, por primera vez, tengo la sensación de que el audio espacial de Nothing es una función que puedo integrar en mi forma de escuchar música, en lugar de ser simplemente una demostración que activo durante unos minutos para después volver a desactivarla.

Cancelación de ruido: esperaba un poco más

La cancelación activa de ruido es uno de los apartados donde Nothing ha realizado más cambios sobre el papel. Los Headphone (1) Pro integran diez micrófonos, cinco en cada copa, con tres micrófonos feed-forward y dos feedback por lado, además de un sistema de ANC adaptativo capaz de alcanzar una reducción de hasta 46 dB y cubrir frecuencias de hasta 2.000 Hz. Nothing también afirma que cancela una media de 5 dB más de ruido que los Headphone (1) y que ofrece un 40% más de cobertura a lo largo del espectro.

Sin embargo, mi experiencia real es bastante más moderada. Yo noto el ANC muy similar al de los Headphone (1), y aunque eso pueda parecer una crítica, conviene aclarar que la cancelación sigue siendo muy buena. Si la activo mientras escucho música, el ruido exterior queda muy reducido y en situaciones como el transporte público, una oficina o un entorno especialmente ruidoso funciona de maravilla. Por mi parte, la considero una cancelación de notable, simplemente esperaba percibir una diferencia mayor entre generaciones después de ver las cifras que anuncia Nothing.

El modo transparencia sí me parece excelente

Donde sí estoy especialmente satisfecho es en el modo transparencia. Para mí, es el mejor que ha conseguido Nothing hasta ahora, ya que el sonido exterior entra con bastante claridad y, sobre todo, no tengo esa sensación tan marcada de llevar las orejas completamente taponadas al hablar. Es algo que noto con otros modelos, como los Nothing Ear (3), y que puede resultar bastante molesto cuando llevas mucho tiempo utilizándolos.

Con los Headphone (1) Pro puedo mantener una conversación con otra persona con bastante naturalidad mientras tengo activado el modo transparencia, siempre que lógicamente no tenga la música demasiado alta. En este apartado sí siento que Nothing ha conseguido un resultado especialmente bueno y, dentro de todas las mejoras que encontramos en esta generación, es una de las que más valoro en el uso cotidiano.

Controles físicos: sigo prefiriéndolos a los táctiles

Nothing mantiene uno de los elementos que más me gustaban de la generación anterior: los controles son completamente físicos. En lugar de depender de una superficie táctil, cada acción tiene un mecanismo concreto y una respuesta que podemos sentir. Todos los controles principales se encuentran en el auricular derecho y tenemos el slider de encendido y apagado, el Roller de volumen, el Paddle y el botón frontal, mientras que en la parte interior encontramos el Flat EQ y el botón para sincronizar los auriculares mediante Bluetooth.

El Roller sigue siendo probablemente mi control favorito. Girarlo permite subir y bajar el volumen rápidamente y la textura ligeramente gomosa hace que el movimiento sea muy agradable y preciso, mientras que pulsarlo permite reproducir o pausar el contenido y mantenerlo presionado sirve para cambiar entre ANC y transparencia. Acostumbrado a tardar varios segundos en modificar el volumen con unos Nothing Ear o Ear (Open), con esta rueda he visto el mismísimo cielo.

Paddle, Button y personalización

El Paddle es una palanca alargada y estrecha con cierta resistencia que permite avanzar o retroceder una pista con un toque y hacer avance o rebobinado rápido cuando la mantenemos pulsada. En Spotify me ha funcionado, aunque en YouTube o en navegadores como Brave no siempre he conseguido que estas funciones respondan correctamente, algo que parece depender de cómo cada aplicación gestiona los controles multimedia.

En la parte frontal tenemos otro pequeño botón con click que viene configurado de fábrica con la función Channel hop, aunque personalmente todavía no le he encontrado demasiada utilidad. Manteniéndolo pulsado podemos activar el asistente de IA que hayamos elegido y, además, tenemos la posibilidad de remapear todos estos controles desde Nothing X con bastante libertad, asignando funciones como silenciar el micrófono, activar el audio espacial o cambiar entre diferentes perfiles de ecualización. Me parece especialmente útil porque permite adaptar el funcionamiento a nuestra forma de utilizar los auriculares, en lugar de obligarnos a aceptar una configuración cerrada.

Bluetooth, sincronización y jack de 3,5 mm

En la parte interior del auricular derecho encontramos también el botón para ponerlos en modo de emparejamiento Bluetooth, que tiene un recorrido corto y funciona de forma rápida y sencilla. La conectividad utiliza Bluetooth 6.1, con un alcance de hasta 10 metros y compatibilidad con AAC, SBC, LDAC y LC3 para Broadcast Audio, además de Google Fast Pair, Microsoft Swift Pair y conexión rápida con dispositivos Apple.

También agradezco que Nothing haya mantenido el jack de 3,5 mm. Para algunos puede parecer una conexión del pasado, pero sigue teniendo utilidad cuando queremos conectar los auriculares a un dispositivo antiguo que no disponga de Bluetooth o simplemente recurrir a una conexión física. Eso sí, hay que tener presente que los Headphone (1) Pro deben permanecer encendidos incluso cuando utilizamos el jack, por lo que seguimos necesitando batería.

Conexión dual: una función que funciona de maravilla

La conexión dual es, probablemente, una de las funciones que más valoro en el día a día. Podemos mantener conectados al mismo tiempo el móvil y el PC y cambiar automáticamente entre uno y otro dependiendo de dónde llegue el audio. En mi caso funciona de maravilla y puedo ir alternando entre ambos dispositivos sin tener que entrar constantemente en los ajustes Bluetooth.

Es una de esas funciones que deja de llamar la atención precisamente porque funciona bien. Puedo estar utilizando el ordenador, pasar al móvil unos minutos después y volver a cambiar de dispositivo sin perder tiempo, algo especialmente cómodo cuando utilizas los auriculares durante muchas horas y vas pasando de un dispositivo a otro constantemente. También tenemos Auracast, que permite emitir o recibir audio de forma inalámbrica hacia múltiples auriculares compatibles, aunque todavía no sea una función imprescindible para la mayoría de usuarios.

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Audio espacial con seguimiento de cabeza

El seguimiento dinámico de cabeza me parece especialmente interesante para películas y juegos. Viendo una serie en mi PC, por ejemplo, si giro la cabeza hacia la derecha el audio se desplaza hasta tal punto que el auricular izquierdo termina recibiendo prácticamente todo el sonido, creando la sensación de que el audio sigue estando en el ordenador en lugar de permanecer pegado a los auriculares.

Llamadas claras y correctas

En las llamadas, mi experiencia ha sido bastante positiva. Todos me han indicado que me escuchan con claridad y sin problemas, algo que encaja con el sistema de cuatro micrófonos dedicados a la voz y la tecnología Clear Voice, basada en una red neuronal profunda entrenada con más de 30 millones de muestras de audio. Durante mis pruebas, la voz ha llegado con claridad y el sistema ha conseguido aislar correctamente buena parte del ruido de fondo.

Una batería que parece no acabarse nunca

Los Headphone (1) Pro integran una batería de 1.060 mAh y Nothing anuncia hasta 68 horas de reproducción con ANC desactivado usando AAC o SBC. Con la cancelación activada, la autonomía baja hasta las 30 horas, mientras que utilizando LDAC podemos alcanzar hasta 53 horas sin ANC y hasta 28 horas con la cancelación activada. Son cifras muy elevadas y, en mi caso, la sensación real es que la batería deja de ser una preocupación durante prácticamente todo el día a día.

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Además, la carga rápida permite conseguir hasta dos horas de reproducción con cinco minutos de carga cuando el ANC está activado, mientras que con la cancelación desactivada esos mismos cinco minutos pueden proporcionar hasta cuatro horas de uso. Más allá de la cifra oficial, lo que más valoro es que puedes pasar prácticamente dos días escuchando música, especialmente si no utilizas continuamente la cancelación de ruido, y seguir teniendo autonomía suficiente para continuar utilizándolos.

El estuche ha sido muy criticado, pero a mí me gusta

El estuche de transporte es uno de los elementos que más críticas ha recibido y, curiosamente, es también uno de los apartados donde más me alejo de la opinión general. Tengo la sensación de que parte de las críticas iniciales llegaron después de que algunos grandes creadores señalaran el diseño, y que posteriormente otras personas se sumaron a esa ola para ganar visibilidad. Lo que sí puedo contar es mi experiencia y, en mi caso, el estuche me gusta.

Es un diseño minimalista de plástico duro brillante que protege correctamente las partes más delicadas de los auriculares, especialmente las copas. Es cierto que la diadema queda expuesta, pero al mismo tiempo sirve para coger el estuche como si fuera un pequeño bolso, algo que incluso puede resultar práctico en determinadas situaciones. Yo soy bastante cuidadoso con mis dispositivos tecnológicos y, desde mi experiencia, considero que protege muy bien aquello que tiene que proteger.

¿Podrían haber utilizado materiales más premium? Probablemente, pero tampoco creo que el acabado actual desmerezca el producto y, además, me parece visualmente atractivo y más recogido que el enorme estuche de los Headphone (1). En lo único que estoy de acuerdo es que el cierre se siente barato y “baila” ligeramente cuando los sacudes intensamente. Para gustos, los colores. En mi caso, creo que cumple mejor de lo que algunas críticas hacen pensar.

El pequeño detalle que sigue molestándome

Hay una cosa que sí continúa sin convencerme y que ya estaba presente anteriormente: para guardar los auriculares en el estuche tenemos que girarlos. El auricular derecho termina colocado en el lado izquierdo y viceversa, por lo que al quitárnoslos debemos hacer ese pequeño giro antes de guardarlos y repetirlo cuando volvemos a sacarlos.

No es precisamente el fin del mundo, son problemas del primer mundo como digo yo, pero sí es una de esas pequeñas decisiones de diseño que terminan dando cierta rabia después de repetirlas cientos de veces. No tengo claro cómo podría solucionarlo Nothing en futuras generaciones, pero sería uno de esos detalles que agradecería ver resueltos.

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Unos auriculares capaces de adaptarse a lo que necesitas

Y creo que aquí está la verdadera gracia de los Headphone (1) Pro. No los veo como unos auriculares destinados a un único perfil de usuario, sino como un producto capaz de adaptarse bastante bien a situaciones diferentes. Puedes utilizarlos para escuchar música y disfrutar de un sonido potente, colorido y lleno de matices, aprovechar el audio espacial para películas o juegos, conectarlos al mismo tiempo al móvil y al PC o utilizarlos por la calle y en el transporte público gracias a su cancelación de ruido y al modo transparencia.

Al mismo tiempo, herramientas como Nothing X, Advanced EQ y especialmente Flat EQ permiten llevarlos hacia un terreno mucho más serio cuando lo necesitamos. Puedes editar vídeo, trabajar con audio o realizar una escucha más crítica y, después, volver a un perfil más divertido cuando termines. Evidentemente no pretenden convertirse en los mejores auriculares de estudio profesionales por arte de magia, pero sí ofrecen mucha más flexibilidad que un modelo pensado únicamente para consumo de música, y para mí esa es una de las razones principales por las que tiene sentido que lleven la denominación Pro.

Los mejores Headphone de Nothing hasta ahora

Después de utilizarlos durante este tiempo, creo que los Headphone (1) Pro son una evolución muy bien planteada. Nothing ha conseguido refinar el diseño sin perder su identidad y, sobre todo, ha mejorado dos de los aspectos que más voy a valorar en unos auriculares que utilizo durante muchas horas: la comodidad y el sonido. El triple driver aporta más claridad, potencia y matices, mientras que las nuevas almohadillas hacen que el conjunto resulte todavía más agradable de llevar.

Al final, mi sensación es sencilla: Nothing ha conseguido hacer unos auriculares más completos, más cómodos y más versátiles sin quitarles personalidad. Siguen teniendo ese diseño que los hace reconocibles a varios metros de distancia, siguen haciendo muchas cosas a su manera y, al mismo tiempo, ahora tienen suficientes herramientas para acompañarte prácticamente en cualquier escenario donde tendría sentido utilizar unos auriculares de diadema.

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Análisis Nothing Headphone (1) Pro
  • Diseño y construcción
  • Comodidad
  • Calidad de sonido
  • Cancelación de ruido (ANC)
  • Modo transparencia
  • Autonomía
  • Controles y funciones
  • Conectividad
4.6

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