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Así de minucioso es el trabajo del equipo que elige los colores y materiales en Nothing

departamento CMF nothing

Detrás de cada dispositivo tecnológico hay cientos de horas de programación, ingeniería de componentes y pruebas de resistencia. Sin embargo, existe una fase del proceso que suele pasar desapercibida para el gran público, pero que determina por completo la primera impresión que nos causa un producto al sacarlo de la caja: el departamento de CMF: Color, Material y Acabado (“Finish” en inglés).

Si eres un fan de Nothing, sabrás que existe la sub-marca CMF de Nothing (que ahora trabaja de forma independiente) que tiene el nombre de las siglas de este departamento, pero esta vez estaré tratando del departamento de CMF, ¡no de la marca CMF!

A través de una reciente publicación en su comunidad, Nothing ha querido dar voz a Lucy y Esmé, las responsables de esta división en la firma londinense. Su trabajo no consiste simplemente en “elegir un color de una paleta”, sino en diseñar una estrategia sensorial completa que define la identidad de la marca. Desde el tacto frío del aluminio en el nuevo Phone (4a) Pro hasta la icónica transparencia del Phone (1), cada detalle está meticulosamente calculado.

Londres como epicentro de la inspiración

Para el equipo de CMF, el proceso creativo de cualquier dispositivo comienza mucho antes de que el hardware esté definido. Según explica Esmé, el punto de partida radica en analizar las tendencias globales en redes sociales, el mundo de la moda y las exposiciones de arte contemporáneo. En este sentido, tener su estudio en el centro de Londres les otorga una ventaja competitiva enorme, al encontrarse en el epicentro de la cultura urbana y el diseño vanguardista.

A partir de ahí, el trabajo se divide entre la investigación digital y la experimentación física. El equipo utiliza herramientas de visualización como Photoshop o Keyshot, pero el verdadero reto llega al trasladar esos conceptos a su biblioteca de materiales interna. Esta biblioteca es un ecosistema vivo compuesto por plásticos, biopolímeros, metales, textiles y revestimientos de todo tipo. Por ejemplo, para el desarrollo de los Ear (open) en su tono azul, el equipo confiesa haber buceado en archivos digitales y revistas de diseño clásico hasta dar con la tonalidad exacta que transmitiera frescura sin perder la elegancia.

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La psicología del color y la escala del producto

Uno de los aspectos más interesantes de la estrategia de Nothing es cómo adaptan el color según la tipología y el tamaño del producto. Los tonos más pálidos y suaves se reservan para los dispositivos de mayor tamaño, como los Headphone (a), con el objetivo de evocar ligereza, ergonomía y comodidad. Por el contrario, los colores más profundos y saturados se emplean en elementos más pequeños, como los Ear (a), para transmitir una sensación de durabilidad, resistencia y funcionalidad técnica.

La obsesión por el detalle es tal que, para cada pieza visible de un dispositivo, se evalúan decenas de muestras. En un teléfono inteligente convencional, el equipo de CMF debe especificar los acabados de unas 20 partes distintas; en productos de audio complejos como los Headphone (1), esa cifra supera las 40 piezas independientes. El objetivo final es encontrar el equilibrio perfecto entre lo aspiracional y lo profesional, evitando siempre caer en tonos que puedan hacer que un producto premium parezca un juguete.

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El futuro estético de la marca

La dedicación que Lucy y Esmé ponen en texturas y matices demuestra que la tecnología puede y debe ser un objeto de expresión artística. Además, el artículo nos deja con la miel en los labios: Esmé ya ha adelantado que está especialmente obsesionada con un nuevo color secreto que formará parte de un lanzamiento programado para finales de este año. Habrá que estar muy atentos.

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