Llevaba tiempo queriendo medir mis datos de salud y, sobre todo, cómo duermo cada noche, pero estaba francamente cansado de las servidumbres de los relojes inteligentes. Tras ver chorrocientos vídeos y artículos buscando algo diferente, decidí probar la Google Fitbit Air. Un mes después, me he dado cuenta de que lo mejor que tiene esta pulsera de actividad no es solo lo bien que mide el descanso, sino precisamente todo lo que le falta: la pantalla.
Ya sabéis que de tanto en tanto hablo de productos que no tienen nada que ver con Nothing pero que me han enamorado por su singularidad, diseño o practicidad. Eso es lo que me ha pasado con la Fitbit Air.
En este “análisis” no os voy a hablar de cómo mide los datos, si lo hace mejor o peor. Para eso ya tenéis decenas de vídeos. Spoiler: mide bastante bien según varios especialistas que literalmente hacen pruebas científicas para medir la efectividad de sus sensores. Yo os voy a explicar mis motivos reales por los cuales a mi me ha convencido.
Volver a ponerme mis relojes de siempre sin perder ni un solo dato
Quienes me conocéis sabéis que soy un auténtico apasionado de los relojes. Sin embargo, llevaba años atado a llevar un smartwatch en la muñeca porque, si un día decidía no ponérmelo, me quedaba una laguna de datos de salud y pasos que me molestaba muchísimo. Al final, tenía una pequeña colección de relojes cogiendo polvo en casa porque no me los ponía casi nunca.

La Google Fitbit Air ha sido la solución definitiva a este dilema. Como es un accesorio tremendamente discreto, me la pongo en la muñeca derecha y me deja la izquierda totalmente libre para lucir el reloj que me apetezca cada día. Solo por el hecho de haber recuperado mis relojes tradicionales, la compra ya me ha merecido la pena.
Desconexión real: cero ruido
Otro motivo de peso para dar el paso ha sido la búsqueda de cierta paz digital. Con un smartwatch acabas cayendo en la trampa habitual: le activas las notificaciones, las llamadas, los avisos de las aplicaciones y te pasas la jornada sufriendo un no parar de vibraciones y mirando la muñeca a cada segundo.
PUBLICIDAD
Con esta pulsera no recibes absolutamente nada. Ni llamadas, ni mensajes, ni alertas de ningún tipo. Para mí es como llevar un elemento decorativo más que va en la muñeca y que pasa totalmente desapercibido.

Curiosamente, dentro de esta filosofía de cero interrupciones, hay una única notificación que sí vas a recibir y que me parece un acierto total: cuando la pones a cargar y llega al 100%, la aplicación envía un aviso al móvil para decirte que ya está lista para volvértela a poner. Es una tontería, pero resulta infinitamente útil para no dejártela olvidada en la mesa. ¡Ah! Y si haces un doble toque sobre la pulsera, hay un pequeño led en el lateral para saber el estado de carga de la batería sin tener que abrir la app.

Alarmas silenciosas
Lo único que le pido (y que para mí es básico para adquirir una pulsera o smartwatch inteligente) es que disponga de alarma vía vibración. Configuras a qué hora quieres despertarte y la pulsera te avisa con una vibración en tu muñeca (hay dos niveles, yo incluso uso la de menor intensidad) para no molestar al resto de personas que están durmiendo en la misma habitación con las típicas alarmas sonoras. Este es el único “aviso” que me da durante todo el día. Si a esto le sumas las notificaciones esenciales de mi Nothing Phone, hacen un combo perfecto para desconectar lo máximo posible del mundo digital.

Una radiografía del descanso pensada para la vida real
Más allá del conteo básico, lo que me está pareciendo una auténtica maravilla es cómo interpreta métricas como tu estado de recuperación, la variabilidad de la frecuencia cardíaca y la frecuencia cardíaca en reposo. No soy una persona que haga muchísimo ejercicio, pero sí tengo bastantes responsabilidades familiares y una hija pequeña que requiere mucho tiempo y que hace que más de una noche sea complicada.

La pulsera clava esos momentos en los que te despiertas a medianoche y te da un reflejo bastante fidedigno de cómo ha sido tu descanso. Cuando veo que esos indicadores de recuperación y resiliencia caen en picado, sé perfectamente que ese día tengo que intentar acostarme antes para compensar. Ver de forma tan clara dónde está mi límite físico me sirve para regularme en el día a día, y la verdad es que se nota muchísimo.
Cómoda y ligera
En cuanto a la ergonomía, también me ha resuelto un problema personal. A mí no me gusta llevar los relojes apretados ni altos en la muñeca. Prefiero llevarlos holgados y muy cerca de la mano. Sin embargo, los sensores de salud de cualquier dispositivo necesitan estar ceñidos y situados más arriba del hueso de la muñeca para medir bien. Llevar un smartwatch apretado a esa altura me resultaba “incómodo”, pero con esta pulsera no me pasa.

Al ser un producto tan ligero y compacto (es casi la mitad de ancha que una Whoop), me he acostumbrado rápido aunque no solía llevar nada en la muñeca derecha antes de ponerme la Fitbit Air. Se siente como una simple cinta que abulta más bien poco, lo que la hace idónea para dormir sin que notes que llevas un “trasto” en el brazo.
Una batería para toda la semana sin romper tus registros
Al no tener pantalla, la batería dura alrededor de una semana. Hay quien podría pensar que debería durar más al no gastar energía en un panel, pero teniendo en cuenta lo diminuta y liviana que es, me parece un equilibrio más que correcto.
Además, la rutina de carga no rompe la continuidad de las mediciones nocturnas. Basta con dejarla cargando mientras te duchas o desayunas de tanto en tanto. En algo más de una hora vuelve a estar al 100% y lista para seguir recopilando datos.
PUBLICIDAD
¿Para quién es (y para quién no) la Google Fitbit Air?
Llegados a este punto, conviene dejar muy claro qué tipo de producto es. Si lo que buscas es un dispositivo deportivo avanzado para mapear tus carreras en exterior sin llevar el teléfono, esta no es tu pulsera, ya que carece de GPS integrado y requiere apoyarse en la ubicación del móvil para registrar rutas. Tampoco puedes sopesar comprarla si te interesa recibir notificaciones o disponer de toda la información directamente en tu muñeca.
Está diseñada para quien busca una monitorización constante de su salud física general y del sueño las 24 horas del día. Es ideal para motivarte, ver un análisis continuo de cómo evoluciona tu estado físico y tomar conciencia de tus hábitos de descanso, pero siempre desde un plano secundario y silencioso.

La Google Fitbit Air no es un smartwatch ni pretende serlo, y criticarla por no dar la hora o no mostrar notificaciones es no entender para quién ha sido diseñada. Es un dispositivo pensado para medir tu salud de forma silenciosa, ofrecerte un análisis bastante claro de tu estado físico cuando tú decides abrir la app en el móvil y, sobre todo, devolverte la libertad de ponerte el reloj que quieras. Si buscas desconectar del ruido diario sin renunciar a la recopilación de tus datos de salud, es una alternativa fantástica.





Dejar una respuesta